miércoles, 25 de abril de 2007
sábado, 21 de abril de 2007
Para el libro de frases (VIII)
El monje autista
sábado, 17 de marzo de 2007
Aunque no esté de moda, Silvio Rodríguez

Hoy de mí hacia ti, hoy de ti hacia mí
quiero hacerte un regalo viejo.
Desempolvemos algo las pasiones lejanas
algo de aquellos sueños sin ventanas.
Vivamos de corrido, sin hacer poesía,
aprendamos palabras de la vida.
Desnudémonos pues como viejos amantes
que lo mismo de siempre nos queda delante.
Desnudémonos pues como viejos amantes
que se apague la luz y que el sol se levante.
Te quiero salvar de tu desnudez
en pleno centro de la soledad.
Me quiero salvar haciendo revolución
desde tu cuerpo de cristal.
Algo nos está pasando, ayer te leí una mano
y cada dibujo al verme me interrogó.
Algo nos está pasando, ayer apreté el interruptor
de encender la luz y encendí el sol.
Hoy de ti hacia mí, hoy de mí hacia ti
vamos a hablar en voz muy baja.
Dime lo que te pasa, déjame levantarte,
déjame darte un beso y curarte.
Vivamos de corrido, sin hacer poesía,
aunque no esté de moda en estos días.
Aunque no esté de moda te pido una mano,
mis entrañas no entienden de estética y cambios.
Aunque no esté de moda repite conmigo:
quiero amor, quiero amor, quiero amor compartido.
Te quiero salvar de tu desnudez
en pleno centro de la soledad.
Me quiero salvar haciendo revolución
desde tu cuerpo por variar.
Algo nos está pasando, un ruido como de pasos
viene en la oscuridad y se vuelve a ir.
Algo nos está pasando, desde que la gente está empeñada
en quererse amar y en poder vivir.
martes, 13 de marzo de 2007
martes, 25 de julio de 2006
Para el libro de frases (V)

"A mí me gusta toda esa mierda paranormal, pero si me encontrara a Iker Jiménez por la calle, le golpearía."
D.D.Rogers
viernes, 14 de julio de 2006
La ilusión de Overlain
- ¿De verdad cree que no existimos?- Oh, Sí, sí que existimos… pero sólo cuando nos leen.
La ilusión de Overlain es un lujo para disfrutar con calma. Luis Durán bebe de fuentes arquetípicas para poner en marcha la maquinaria que mueve la búsqueda interior. En estas páginas está África, la madre de la Humanidad, Diluvia, el reino donde los sueños son lluvia, la historia del árbol que hablaba y la del niño devorado por un cocodrilo... Repite la necesidad de sentido que perseguía en Caballero de espadas y responde esta vez completando lo que desconocemos con la esencia de los sueños.
" En un momento te pediré que cierres los ojos y te conduciré a través de un fantástico viaje imaginario... Al lugar donde se escriben todos los "érase una vez"... todos los "hace mucho, mucho tiempo".
Imagina que vas caminando por un bosque... y que un sol, ya cansado, comienza a ocultarse tras los árboles milenarios y oscuros. A medida que te adentras en la espesura, los pájaros irán olvidando sus canciones y todos tus sueños se irán transformando en lluvia. Continúa avanzando. A lo lejos verás una casa, sin ventanas y sin moradores, solamente iluminada por una luna que se recorta entre nubes negras. Acércate hasta ella y entra.
Dentro de la casa hay filas y filas de puertas... y en cada una de ellas un nombre inscrito. En una de esas puertas está el tuyo. Párate frente a ella. Cuando la abras y entres te encontrarás sumergido en ese lugar que recuerdas y con el que a veces has soñado.
Habrás llegado a Diluvia."
sábado, 24 de junio de 2006
Frases escogidas (I)
E. Di Punk
martes, 17 de enero de 2006
Para el libro de frases (IV)
Mateo I
jueves, 29 de diciembre de 2005
Para el libro de frases (III)
Garhen
Quien se aleja de su casa, ya ha vuelto
como el rígido ayer.
No hay una cosa que no sea una letra silenciosa
de la eterna escritura indescifrable
cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja
de su casa ya ha vuelto. Nuestra vida es la senda futura
y recorrida. El rigor ha tejido la madeja.
No te arredres. La ergástula es oscura,
la firme trama es de incesante hierro,
pero en algún recodo de tu encierro
puede haber una luz, una hendidura.
El camino es fatal como la flecha.
Pero en las grietas, está Dios que acecha.
Jorge Luis Borges – Para una versión del I Ching
miércoles, 28 de diciembre de 2005
Ocurrió cerca de tu casa
Ayer vimos en casa de D.D. una película chocante: Ocurrió cerca de tu casa (C'est arrivé près de chez vous, Bélgica, 1992). En inglés se llamó, esclarecedoramente, Man Bites Dog, haciendo referencia a esa máxima de la teoría de la información que reza que no hay noticia en que un perro muerda a un hombre, pero sí a la inversa. Presentada como si fuera un documental, unos realizadores independientes siguen, cámara, foco y micrófono en mano, las andanzas y crímenes de Ben, un asesino en serie que vive de lo que roba a sus víctimas. El tal Ben es un chiflado, con sus ideas y opiniones de chiflado, de borracho de bar. Se presenta como una persona cercana y termina por resultar incluso simpático. Pero toda la película destila un humor dislocado y al acabar de verla estaba tan descolocada que no entendía nada ¿qué leches viene a decir esta historia? En aquel momento, absolutamente nada. Pero la primera respuesta viene rodada (y empujada por los comentarios de H). Hay ahí una crítica a los medios de comunicación, que dedican sus recursos a la figura de un asesino, violador y ladrón, dándole cancha primero e implicándose después. La evolución de los periodistas es clara: pasan de ser espectadores aterrados de las barbaridades de Ben a ayudarle a esconder los cadáveres de sus víctimas. Se han convertido en asalariados de la violencia, en cómplices. Pero parece que la película no se queda ahí. Como espectador ¿de qué te ríes? A pesar de que todo está preparado para que haya un alto componente de hilaridad, terminas por sentirte mal riéndote, mezclando la risa con la violencia. ¿Es lícito reírse de todo? Es una pregunta vieja y parece que en esta sociedad está más que respondida de forma afirmativa. Por internet he leído que hay dos momentos-trampa, preparados para saltar al cuello del espectador que ha estado acercándose a Ben: el asesinato del niño y la violación. Aquí hay que mirar hacia dentro y decir ¿qué es lo que nos hace decir basta? ¿Por qué reíamos antes? A mi me hizo dilucidar entre la posición que ocupan dos valores: por un lado, la vida como el único bien que tenemos; por el otro, la dignidad humana.
Aprendiendo (III)
Confucio
jueves, 22 de diciembre de 2005
El héroe y el hombre sencillo
Hace unos días pasaron por televisión la película Único testigo, ganadora de dos Óscars y cuyo guión es considerado como un modelo por Linda Seger (Cómo convertir un buen guión en un guión excelente). Harrison Ford interpreta en Único testigo (Witness,1985) a John Book, un policía de Philadelphia que investiga un asesinato. El único testigo que da nombre a la película es Samuel, un niño que viaja con su madre, Rachel, ambos amish. En los lavabos de la estación de tren ve como dos hombres asesinan a un tercero. John es el encargado de investigar el caso, un héroe duro y violento (aunque sin llegar a ser Harry Callahan, que ya mediaban los 80). Pero las cosas se tuercen y, para esconderse de los asesinos, John tiene que refugiarse en la comunidad amish. Aquí es donde el director, Peter Weir, desarrolla uno de sus temas preferidos: el choque cultural, en este caso entre un hombre de ciudad, cuya vida es la violencia, y el modelo y los ideales amish, que rechazan cualquier sofisticación. En el pueblo, John tiene que vestir y actuar como un amish más, como un hombre sencillo. El conflicto principal de la película se resume magníficamente en una frase de Rachel: “Lo que llevas en la mano es lo que llevas en el corazón”. John, por un tiempo, cambiará el arma por el martillo para construir una casa, por un cubo para recoger leche, por herramientas para reparar una pajarera o hacer un juguete. El niño Samuel juega el papel del futuro. La violencia, la corrupción moral y la muerte se han acercado a su mundo. Su abuelo le pregunta si él mataría a un hombre. “Sí”, responde, “Si fuera malvado”. Y el abuelo le habla un poco al modo de Gandalf, “¿Y cómo sabrías si lo es?”. Pero la violencia aparece, está acechando y explota y recibe su respuesta. John tiene que librar una batalla que está en el corazón de cada hombre, pero sale de ella mejorado, ya es un poco menos héroe y un poco más sabio.
La hermandad prerrafaelita
miércoles, 23 de noviembre de 2005
Aprendiendo (II)
F. Nietzsche en Así habló Zarathustra





